Según la Global Wind Energy Association (GWEC), se espera que la capacidad eólica en el mundo se incremente en 71,3 GW al cierre de 2020 pese al impacto de la COVID-19. Esta capacidad es solamente un 6% inferior a lo estimado a principios de año. Además, es un aumento significativo, si tenemos en cuenta que después de la pandemia se esperaba que las instalaciones se redujeran en un 20%, lo que demuestra la resiliencia de la industria eólica en todo el mundo.

La eólica muestra así un crecimiento récord que seguirá durante los próximos cinco años, a pesar del impacto derivado de la crisis sanitaria, y su contribución será crucial a la recuperación económica. 

Entre 2020 y 2024, el mercado mundial acumulado de energía eólica crecerá a una tasa anual del 8,5% e instalará 348 nuevos GW, lo que elevará la capacidad total de energía eólica mundial a casi 1000 GW a finales de 2024, lo que representa un aumento del 54% con respecto a 2019. Si bien las fechas de finalización de algunos proyectos se han pospuesto hasta 2021 debido a la pandemia, se espera que el próximo año sea un año récord para la industria eólica con la instalación de 78 GW de nueva capacidad. Más del 50% de la nueva capacidad eólica terrestre entre 2020 y 2024 se instalará en China y Estados Unidos.

El sector eólico marino se ha protegido en gran medida de los impactos de la COVID-19, de este modo, las estimaciones de GWEC para la energía eólica marina han aumentado en un 5%, con 6,5 GW de nuevas instalaciones en 2020, otro año récord para la industria. Hasta 2024, se espera instalar más de 48 GW de nueva capacidad eólica marina, y se prevé que se instalen otros 157 GW entre 2025 y 2030.

Según GWEC, gracias a la localización de las cadenas de suministro y a la construcción de proyectos, el sector eólico ha seguido generando miles de millones en inversión local y miles de puestos de trabajo para apoyar la recuperación económica. Sin embargo, para aprovechar todo el potencial de la energía eólica, los gobiernos deben garantizar que los mercados y las políticas energéticas permitan un aumento continuo de la inversión.